Cambiar de ciudad es una de las decisiones más difíciles que alguien puede tomar.
Ya sea por una gran oferta de trabajo o porque se busca algo distinto, el proceso de dejar la ciudad donde haces toda tu vida puede ser mentalmente muy difícil.
Nosotros hace algunos años tomamos la decisión de dejar la Ciudad de México. Queríamos cambiarnos a una ciudad más tranquila, menos contaminada y más segura como lo es Querétaro.
No te podemos decir que el proceso fue una cama de rosas. Hubo momentos difíciles, felices, tristes, complicados, sencillos, de ansiedad. Hubo, en resumidas cuentas, de todo un poco.
Así que el objetivo de esto es darte una serie de consejos para que tu proceso pueda ser un poco más fácil o al menos sepas a qué te puedes enfrentar.

Quítate todos los prejuicios que puedas

Porque, la verdad, lo más probable es que lo que piensas que será trascendental no lo será, y aquello que ni te imaginas, será lo que te afecte o lo que resulte más importante.

Te lo decimos por experiencia propia. Pensábamos que lo más difícil iba a ser dejar a los amigos.
Y la verdad es que no. Estamos a dos horas y media de ellos. Así que podemos ir a todos los cumpleaños sin ningún problema.

En cambio, sufrimos mucho con el nulo conocimiento de las calles. Qué difícil es subirse al carro y no saber si, al prender el coche, tienes que ir a la derecha o a la izquierda.
En tu caso todo será distinto. Así que no te preocupes mucho con lo que te angustia ahora mismo, seguramente no será relevante en unas semanas.

Olvídate de muchos mitos

Habrá, también, quien te diga que en Querétaro no quieren a los chilangos o que los queretanos son los más hospitalarios del mundo.

Hay mucha gente que habla por hablar cuando se trata de otras ciudad.
Personas que repiten lo que le escucharon a un tío en una reunión o lo que recuerdan del primo de un amigo que es de aquella ciudad.

Toda la gente de todas las ciudades del mundo es distinta. Hay gente buena y mala en todos lados. Hay gente que vas a querer en todos lados. Hay gente que te va a caer mal en todos lados.

Hay personas con las que vas a tener química en cualquier rincón del planeta. En donde sea habrá persona que vas aborrecer como el agua al aceite.

También te podrán decir, por ejemplo, que la vida fuera de la Ciudad de México es mucho más barata. Que, si con X cantidad de dinero vivías bien en la CDMX, yéndote a vivir a Querétaro es como si te subieran tu sueldo un determinado porcentaje.

Infórmate de verdad antes de cambiarte de ciudad. La gente puede decirte muchas cosas sin afán de molestar. Es simple ignorancia. Son creencias que simplemente no son ciertas.

Pregunta por las rentas, por los restaurantes, por la comida en los mercados. Saca tus propias conclusiones sobre la calidad de vida, el tipo de personas con las que compartirás ciudad y sobre sus precios.

Revisa sueldos y la oferta de trabajo

Es muy común que, si pasas de una gran metrópoli a una ciudad más pequeña, pienses que no vas a tener problema para encontrar trabajo, independientemente de a qué te dediques.

Pues, lamentablemente, esto no es cierto. Hay ciudades donde las inversiones empresariales son en rubros bastante específicos.

Por lo tanto, te recomendamos que revises si tu profesión es compatible con tu nueva ciudad. ¿Te imaginas dedicarte a la industria automotriz en una ciudad que, por ejemplo, destaque por trabajar en energías renovables o produzca calzado?