Por fin. Por fin. Ya estás en tu nueva casa y desempacaste. Superaste ya la fase de la mudanza y todo empieza a tener un orden.

Los muebles ya están en su lugar, los platos están acomodados en la alacena. Ya no batallas por encontrar las ollas y tu despensa.

Y, sin embargo, esto no termina aquí. Más bien: esto apenas comienza.

Siguiendo nuestra primera y segunda entrega sobre los consejos para cambiarte de ciudad, ahora es el turno de recomendarte algunas cosas cuando ya estés instalado en tu nueva casa.

Consejos para después de mudarte a una nueva ciudad.

Escucha y aprende

Ese es un gran consejo que alguna vez nos dieron y es de gran utilidad para todos y cada uno de los aspectos de la vida.

Así que, primero que nada, siempre escucha y siempre aprende. Olvídate esa pose de superioridad si vienes de una ciudad inmensa y vas a otra más pequeña. En serio. Te ves muy mal porque por algo decidiste mudarte.

No juzgues, no critiques costumbres, no trates de imponerte. Todas las ciudades tienen usos y tradiciones, y tú eres el nuevo. Así que todo será mucho más sencillo si intentas adaptarte en lugar de tomar una postura negativa.

Primer objetivo: un año

Al principio todo será muy difícil. Te vas a subir al carro y antes de acelerar vas a tener que poner el GPS porque no tienes ni idea de a dónde ir.

Ninguna calle te suena. No conoces las grandes avenidas o las vías más rápidas. Así que de la nada vas a ir por una calle pequeña de nombre desconocido a 20 km/h y dos minutos después vas a tener que incorporarte a una avenida de nombre desconocido e ir a 80 km/h.

Y va a ser estresante. Muy estresante. Porque estás acostumbrado a tus calles. A saber que si vas al supermercado tienes que agarrar ésta y aquella. Entonces, aunque no eres consciente de esto todo el tiempo, tu mente ya sabe qué va a vivir en los próximos minutos.

Consejos para después de mudarte a una nueva ciudad.

Pero todo va a pasar con el tiempo. Porque así de maravillosa es la mente humana. Te vas a acostumbrar. Vas a encontrar, con el paso del tiempo, un buen lguar para comprar frutas y verduras. Vas a encontrar ese café al que irás cuando quieras ver a alguien.

De pronto ya conocerás las plazas comerciales y vas a ubicar diez colonias. Vas a saber cuáles son las calles más importantes, algunos atajos y las horas más difíciles.
Hazte la idea de que en un año todo será mucho mejor. Porque lo serás. Porque ya conocerás gente, ya tendrás algunos amigos y ya te habrás adaptado al clima nuevo.

Lo que sientes en los primeros días pronto será solo un recuerdo. De verdad. Confía en tí.

Reinvéntate un poco

Ciudad nueva y vida nueva. Casi nadie (o tal vez nadie) te conoce. Así que es momento de que intentes hacer cosas nuevas. Es la oportunidad perfecta.

Si siempre quisiste aprender a bailar, aprende a bailar. Es buen momento para hacerlo.

¿Cantar? ¡Claro que sí! Apúntate a unas clases de canto y por fin sácate la espina de saber cómo se escucha tu voz bien entonada y afinada.

Llegar a una nueva ciudad es el momento ideal para probar estas cosas. Para poner el negocio que siempre quisiste poner, para sacar esa faceta tuya que nunca te animaste a mostrar, de experimentar pasatiempos, de conocer más gente.

Infórmate sobre tu nueva ciudad

Hasta ahora todo ha sido diversión. Llegar a una nueva ciudad puede parecerse un poco a irse de vacaciones.

Sin embargo, tu objetivo no es quedarte un par de semanas, sino vivir ahí por una cantidad indeterminada de tiempo.

Y, por si no lo sabías, no todas las ciudades en México son iguales. Averigua todo lo que te pueda meter en un problema legal. Si es necesario que tramites una licencia de conducir distinta a la que tienes, calendario de verificación vehicular, cambio de placas, etc.

¿Tu cuenta de banco ya tiene tu nueva dirección? ¿Ya actualizaste tu credencial del INE?

Gente que te guíe

Hay personas que tienen el don de ser el ajonjolí de todos los moles. Conocen todo lo que pasa en la ciudad. Saben dónde están los mejores tacos, los mejores parques para pasear, las zonas donde debes de tener cuidado y, como gran bonus, conocen la idiosincrasia de su pueblo.

Esa gente, para ti, nuevo ciudadano, es oro puro.

Trata de tener los ojos bien abiertos para dar con alguien así. Porque, más allá de que puede haber cosas que te diga que no sean del todo cierto, es muy importante que te empieces a empapar de esos detalles de tu nueva ciudad.

Escucha a los taxistas. Oye qué cosas tienen qué decirte. La mayoría de las personas te van a hacer recomendaciones con muy buenas intenciones.

Escucha y aprende del peluquero que tiene 40 años platicando con sus clientes.

Habla con tu vecino que vio crecer la ciudad. Que vivía ahí cuando el centro no era lo que es ahorita y no había el tráfico que hay ahorita. Pon atención a sus curiosidades.

Verás que, con el tiempo, si tienes la voluntad de adaptarte, esta nueva ciudad comenzará a ser también tu ciudad.